Cuando alguien de la familia está enfermo, hospitalizado y es una dolencia grave de lo que se trata, por enfermedad o accidente,… es como si todos estuviésemos enfermos,… la familia debe hacer piña, todos necesitaremos alguna vez su ayuda y la compañía en estos momentos porque es realmente cuando cuenta que haya buena relación en familia.

Odio los hospitales, desde pequeña los he odiado,… Sé que a nadie le gustan los hospitales, bueno,… a algunas personas, esas que siempre hayan estado rodeadas de enfermedad quizás sientan cierta comodidad al ir a ellos,… ése desde luego no es mi caso, me genera mucho nerviosismo y mucha ansiedad tener que ir a ellos.

Lo peor en estos casos es sentirse necesario, y lo mejor es saber que alguien necesita de ese apoyo, es el estar ahí porque la compañía, estando ingresado en un hospital, es lo que genera confianza en el paciente para que la recuperación de éste sea mucho más rápida y mucho mejor.

Supone una coordinación y cómo no, saber en dónde se necesita de nuestra presencia y ayuda en cada momento, y ahí, en eso, es en lo que más perdida me siento porque yo no sé si con mi estado de ánimo soy un buen apoyo para alguien o si mi ayuda hace falta en algún sitio. Me bloqueo,… me abstraigo y es una situación que en ocasiones me violenta bastante.

Jo,… no sé cómo explicarme, ni siquiera me lo sé explicar a mi misma, pero en cierto modo, al escribirlo,… voy analizando y comprendiendo más esta situación.

Quizás en mi familia estamos todos muy unidos, quizás es que en otras familias pasan los unos de los otros y todos de todos, pero creo que jamás en la vida debe estar nadie sólo en un hospital cuando está enfermo o accidentado,… ni por supuesto, ese apoyo, esa compañía debe recaer siempre en los mismos. Ni tampoco se debe acusar a nadie de “no estar”. Lo mismo,… hasta es mejor.

FIN de paja mental.